Esta semana un analista del mercado me decía que le parecía sorprendente que los inversionistas supieran hoy más de hipotecas en Estados Unidos que de los criollos TIP’s o Tech que ofrece la Titularizadora Colombiana para financiar la compra de vivienda mediante la adquisición de títulos y que de repente, aunque no son semejantes, la crisis actual de los fondos de cobertura en el mundo estuviera ocasionando un colapso similar a lo que ocurrió en la década de los noventa con el inolvidable Upac.
Y aunque se trata de fenómenos distintos porque el problema subprime de Estados Unidos está relacionado con los fondos soportados en los créditos a aquellos usuarios más riesgosos (y en Colombia sería un milagro que le prestaran a los peores pagas), sus efectos se han hecho sentir.
En su momento, entre 1998-1999, cuando el país cayó en la peor recesión de la historia, con un crecimiento negativo de 4,2 por ciento del Producto Interno Bruto, la consecuencia directa se observó en la tasa de interés que subió a porcentajes insospechados: 50 e incluso 60 por ciento efectivo anual. No afectó al dólar, porque en ese entonces existía una banda cambiaria que evitaba que el precio de la divisa se saliera del cauce, con todo y la pérdida de credibilidad de un gobierno salpicado por el afamado proceso 8.000.
La crisis estadounidense, que hace ocho años habría sido lejana y sin gran incidencia en los mercados financieros tiene un efecto directo en los precios de los activos locales. El dólar, para satisfacción temporal del sector exportador, logró escaparse del límite ‘psicológico’ de los 2.000 pesos y en las mesas de dinero la frase de moda es la aversión al riesgo.
Lo que se nota con estos nuevos ingredientes en un mercado de valores en proceso de crecimiento, es que de los problemas propios, ahora los agentes viven de los fenómenos importados. Como dice Ricardo Durán, de Corredores Asociados, “el mercado está perdiendo personalidad”.
Claro, no hay que desconocer que vivimos en una economía más globalizada y que los agentes no deben eximirse de esa realidad y contar con más elementos de juicio para tomar cualquier decisión. Pero ¿qué tanto estamos dejando de lado nuestros propios problemas? ¿Por qué es más importante ahora lo que pase con el vecino que con nosotros mismos?
Ahora, a diferencia de la década de los noventa es más importante la generación de empleo en Estados Unidos que el local, los especialistas están más atentos al VIX o indicador de volatilidad de la bolsa de Chicago que al crecimiento de la industria colombiana y el movimiento del peso está atado al del real brasilero, llueva, truene o relampaguee aquí.
La respuesta obvia sería que estamos en un mundo más global y que ahora el mercado se nutre con nuevos alimentos. Por ahora, debemos acostumbrarnos a que estas crisis importadas tendrán cada día un mayor peso en nuestras finanzas.
martes, 14 de agosto de 2007
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Periodista
- Alina Camacho Hauad
- Bogota, Colombia
- Editora financiera del diario La Republica
5 comentarios:
Bueno pues el dólar comienza a repuntar y los exportadores ya pueden sonreír, cuando el río suena... Danilo Andres V.
Lod difícil será calcular qué tan transitorio será esto...
Alina por qué la crisis hipotecaria de EEUU tuvo efectos negativos en las bolsa de Colombia?
Cómo es posible esto?
Disculpe mi ignorancia sobre este tema.
Y algo para agregar: en la medida en que hay un mayor nerviosismo por una crisis de esta potencia mundial, los inversionistas tienden a refugiarse en papeles más seguros, como son los bonos del tesoro americano. En esa medida, hay un sentimiento de aversión al riesgo, es decir, el que tiene los recursos busca comprar activos menos inseguros y eso propicia un incremento en la cotización del dólar, que además es la moneda patrón por excelencia. Además la sicología de la gente también incide: en la medida en que algunos agentes se asustan, se repleca un pánico, que algunos consideran exagerado y esto contribuye a las ventas de los títulos locales.
El tema es bien complejo, se entinde la buena intención por explicarlo. Pero realmente quedé en las mismas.
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